¿Por qué asistir a la comida de fin de año de la empresa?

En este mes he tenido la oportunidad de asistir a varias comidas de fin de año en empresas donde presto mis servicios y puedo decir que este es un rito muy arraigado entre los trabajadores mexicanos, quienes inclusive podemos valorar la calidad de una empresa con base en la fiesta de fin de año.

La mayoría de estas comidas son grandes oportunidades para que las empresas agradezcan a sus colaboradores el esfuerzo y dedicación que han brindado durante el año. También suele ser un espacio utilizado para brindar noticias con gran impacto en el desarrollo de la institución. Para los trabajadores suele ser una oportunidad de gorrear todo lo que se pueda a costa de la empresa convivir con compañeros que casi no ve o con los directivos.

Para los proveedores que como yo, trabajamos de forma externa, es una oportunidad única para estrechar lazos, hacer networking y preparar el terreno para los proyectos del próximo año.

En general, todo se ve como un espacio de convivencia entre los distintos integrantes de una empresa o institución, mucha celebración y buenos deseos y nunca falta el empleado que se pasa de copas en los brindis y termina haciendo algún desfiguro que es digno de olvidar.

¿Qué pasa cuando no asistimos a una comida de fin de año ofrecida por una empresa o institución?

Esto también me tocó vivirlo: Una super importante institución Top of the Top que fue un muy mal cliente (en diciembre me pagó a medias servicios brindados en febrero) convovó a una comida muy nice y mamila petit comitte donde sólo invitaban a unos cuantos “afortunados”. A mi me llegó la invitación y se me ocurrió compartirla con gente de mi equipo que se rompió el alma para sacar adelante los proyectos comprometidos con la institución y resulta que al confirmar su participación por correo electrónico, les dijeron que ellos no tenían el abolengo necesario para participar su presencia no era requerida. Aunado a esto, no mandaron indicaciones del lugar y la hora de la dichosa comida hasta 30 minutos antes del evento y viviendo yo a hora y media de camino, decidí no presentarme, tanto para no llegar tarde como para no ser partícipe de un evento en el que se celebra el éxito de proyectos y se discrimina a personas claves para alcanzar dicho éxito.

Por último, la foto que ilustra esta entrada fue una de las mejores comidas que probé este mes: Sirloin bañado en salsa de pimienta con guarnición de papa al horno y verduras a la mantequilla, cortesia del restaurante Degustam ubicado en San Luis Potosí.

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